28 Octubre 2017 - 8:30pm
Turismo

Cueva del Guácharo esconde un mundo ecológico

La Cueva del Guácharo, fue bautizada por Alejandro de Humboldt como “una joya escénica, geológica y biológica”

Al norte del estado Monagas del municipio Caripe se encuentra esta sorprendente caverna, que está inmersa en 62.700 hectáreas del Parque Nacional Cueva del Guácharo. Alejandro Humboldt la dio a conocer al mundo luego que la visitara el 18 de septiembre de 1799. Fue declarado Monumento Natural el 15 de julio del año 1949 y en su museo se exhiben imágenes sorprendentes y una valiosa historia.

La experiencia de recorrer esta cueva, colma expectativas a los turistas quienes, por primera vez visitan el parque. La oscuridad y el ruido incesante de los guácharos es la primera escena que se percibe al dar el primer paso. El camino se convierte más intrigante, debido a que se alcanza estar en medio de una total penumbra. Este escenario logra que la incertidumbre se apodere del visitante, pero al final resulta una encantadora experiencia que desean continuar explorando.

Un caminería de piedras forma parte de los primeros y únicos 1200 metros de la caverna con acceso al público, zona designada como sector turístico. Los primeros 800 metros ocupan la “Galería del Guácharo o Galería de Humboldt”, donde conviven aproximadamente 9 o 10 mil guácharos. El resto del camino constituye la Galería del Silencio, denominada así por la ausencia del guácharo. La duración del recorrido es, aproximadamente, una hora y media, propicio para conocer y descubrir los elementos que integran el rico ecosistema que allí habita.

Podemos contemplar dentro de este sector estalagmitas y estalactitas, con diferentes formaciones (espeleotemas). Emblemáticas imágenes se crean en la mente del visitante, mientras hacen el recorrido. La virgen del Carmen, Moisés, Jesucristo, niños morochos, palmeras, los tres reyes magos, el mapa de Suramérica, son algunas que se han quedado en la memoria. También una variada fauna se asoma., además de los guácharos, se ven ratones mochileros, murciélagos, cangrejos, peces, arañas, zorrillos, cunaguaros, mapurites, culebras y otros tipos de roedores.

Es importante ir con ropa y zapatos cómodos, pues debido a la humedad que se manifiesta, el piso suele ser resbaladizo y barroso, condición que puede ocasionar una caída inesperada. Se debe estar atento a las recomendaciones y sugerencias que indique el guía, quien cuenta la historia que esconde este valioso tesoro natural.

Una historia que contar

La cueva del Guácharo fue descubierta por la tribu Chaima hace más de 3500 años atrás, quienes se encargaban de extraer la grasa de los pichones del Guácharo para la fabricación de aceite. Posteriormente, en 1659, fue visitada por europeos. Fue en 1799 cuando el reconocido alemán Alejandro Humboldt la calificó como “una joya escénica, geológica y biológica”.

El Guácharo es un ave que rechaza la luz y habita en las profundidades oscuras de las cavernas, emite dos sonidos, uno de comunicación y otro de ecolocación. Estos animales salen de la cueva a partir de la 6 y media de la tarde, con el fin de proveerse de alimentos en los bosques más cercanos, y regresan entre las 4 y 5 de la mañana a sus nidos.

Como se pudo observar, la Cueva del Guácharo es un atractivo que no pueden dejar de visitar y vivir esa maravillosa aventura y contemplar el impresionante ecosistema. De martes  a domingo, entre las 8 y 4 de la tarde el acceso a este impresionante atractivo está accesible para turistas y lugareños.