8 Agosto 2018 - 10:00pm
Sociales

Reconciliación, unidad fraternal y unidad de la familia

Fueron los temas que caracterizaron el homenaje a la mensajera de la Virgen de Betania en ocasión de conmemorarse 14 años de su partida

Miembros de la familia Bianchini, Fundación Betania y amigos de la sierva de Dios María Esperanza Medrano de Bianchini, mensajera principal de la Virgen de Betania, participaron el martes, 7 de agosto de 2018, en la capilla del Cementerio del Este, ubicada en La Guarita, en Caracas, de la Santa Misa oficiada para recordar el 14° aniversario de su partida de este mundo.

El padre Timothy Byerley, vicepostulador de la causa de beatificación de la sierva de Dios María Esperanza, fue quien ofició la Eucaristía en su honor acompañado por el padre Juan Carlos Silva, el padre Ramón Vinke y el padre Orlando González. La Coral Betania estremeció a todos los presentes con sus cantos durante la celebración eucarística.

El padre Byerley, quien viajó desde Estados Unidos para participar de este homenaje a la sierva de Dios, comentó durante su homilía que si había un momento en que el mundo necesitaba un mensaje de esperanza era este momento: “Si ha habido un momento en que el mundo ha necesitado un mensaje de reconciliación y amor fraternal, es ahora; si ha habido un momento en que el mundo necesite el mensaje de la unidad familiar, de lo sagrado de la familia, de lo sagrado del matrimonio, de lo sagrado del amor conyugal, es ahora, y María Esperanza se sacrificó por todas estas intenciones y caminó en total unidad con su amada Iglesia católica, tanto así, que dio su vida por ella. Ustedes saben que ella siempre oró y ofreció su vida por los sacerdotes, por los obispos, por los religiosos, por el santo padre, pero de manera particular en 1995, cuando san Juan Pablo II fue diagnosticado con la enfermedad del Mal de Parkinson y María Esperanza dijo que el mundo no podía perder al santo padre, y ella, a pesar del amor tan grande que le tenía a su familia, tomó una decisión cristiana sumamente radical, ofreció su vida a Dios por la del papa Juan Pablo II y de forma inmediata comenzó con los mimos síntomas de la enfermedad del papa y a partir de ese momento su salud comenzó a declinar hasta su muerte. En la historia de la Iglesia varios santos han hecho esto, pero de manera particular nosotros sabemos que esto ocurrió con María Esperanza.” El padre Timothy cerró su discurso recordando a los presentes "que habían heredado la misión de caminar al lado de la Iglesia, de proclamar el mensaje de reconciliación, de unidad fraternal y de la sanación de la familia, y así la sociedad será renovada".