2 Noviembre 2021 - 5:30pm
Artes

Inaugurado XIV Encuentro Internacional de Escritoras (EIDE)

El discurso de inauguración le correspondió a la poeta puertorriqueña Mairym Bernal, presidenta internacional de EIDE y la reconocida escritora española Elia Barceló disertó acerca del importante rol de la mujer en distintos ámbitos y el poder que tiene esta a través del lenguaje

La tarde de este domingo 31 de octubre comenzó el XIV Encuentro de Escritoras de Venezuela 2021(EIDE), en homenaje a la poeta Luz Machado. Por primera vez en formato virtual y organizado desde Caracas, Venezuela, por las poetas Astrid Lander, presidenta del Encuentro, y Gema Matías, vicepresidenta, acompañadas por Edgar Vidaurre, presidente del Círculo de Escritores de Venezuela. 

“Tengo la imagen de una mujer en mi mente, a veces hermosa con rostro de princesa, otras con su cráneo roto, hilvanando su pelo a otra herida. En mi país, las estadísticas de feminicidio son espeluznantes, como lo son en muchas partes del mundo. Todavía no me doy por vencida, todavía creo que ese puñado de mujeres escritoras y de hombres solidarios podemos hacer la diferencia. Esta imagen que llevo conmigo sigue ahí al pasar de los años, que siendo yo misma es tan diferente a mí”, con estas palabras la poeta puertorriqueña Mairym Cruz Bernal  inició oficialmente el evento literario femenino más importante de Hispanoamérica. 

Cruz Bernal destacó la importancia del encuentro pues la pandemia no fue óbice para concretarlo: “No nos detuvo porque hay un llamado urgente a seguir”. Con el dominio que tiene de la palabra, emplazó a darle nombre e identidad a esas mujeres anónimas que padecen en silencio:  “Ya no más invisibilizada, enseñémosle a maldecir y bendecir; hagámosle un pedestal, coloquemos su torso de marfil; por su nariz soplémosle aliento, que se ponga de pie y que respire (...) una sola mujer que nos refleje, una mujer que se levante y diga con su voz: quién es esta mujer que nos va creciendo adentro”, concluyó Cruz Bernal y cedió el turno a la presidenta del Encuentro actual, Astrid Lander, quien saludó la presencia de Nora, Luz, Mariela, Dulce, Jeannette y Gonzalo Arnao Machado, hijos de la poeta homenajeada.

La mano de mujer que alumbra la palabra

Lander recordó que las voces femeninas conectadas desde Alemania, Argentina, Colombia, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Israel, Marruecos, Italia, Panamá, México, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, se unen “en literatura con la mano de mujer que alumbra la palabra”. Agregó que durante siete días 80 escritoras y 6 escritores se escucharán y se reconocerán en la mujer escritora a quien le han dado el nombre de Luz Machado: “Vamos tras esa palabra iluminada, como lo hizo Luz, y a sentirnos en casa como Luz nos invita a su casa por dentro”. 

Asimismo recalcó que la idea motivadora de estos encuentros es “cuidar el equilibrio, cuidar las conquistas de lo que hemos superado ante la marginación de la voz de la mujer, sin separar el sexo de la frase, y abogar por reponer la palabra en su valor de orden del cosmos, engendrar esa nueva armonía que nos expanda. Las ponencias y los libros escogidos que se van a presentar apuntan por ese camino a tierra firme”.

El amplio programa que aglutina a narradoras, poetas, ensayistas, periodistas, traductoras, investigadoras, académicas y editoras abarca 20 mesas de ponencias, presentaciones de libros, recitales de poemas, lecturas de cuentos y crónicas. Para este lunes, Mairym Cruz Bernal moderará el bloque de ponencias “Mujeres transgresoras”, mientras que Astrid Lander coordinará las presentaciones de libros. Los ejes temáticos que continuarán durante el resto de la semana son: Feminismo y femicidio, Heroínas de la Historia universal, El universo femenino en la literatura infantil y juvenil, Literatura, discapacidad e inclusión, Literatura y política, Cuerpo y alma: objeto y sujeto, Lenguaje de género, Migración y traducción, La mujer en el judaísmo, Expedicionarias y viajeras, Gastronomía femenina, La multimedia de la literatura, Pandemia e incubación de la literatura. La clausura será el sábado 6 de noviembre.

Abrazar palabras en la virtualidad

Gema Matías, vicepresidenta del EIDE Caracas, recordó que esta es la segunda vez en la historia del encuentro que Caracas es sede.  “Nos abrazaremos en la distancia, hasta que el tiempo permita reunirnos presencialmente de nuevo en torno al cariño de nuestra lengua madre. Durante estos soplos del viento nos toca abrazar las palabras, escuchar la lengua Cervantes en diferentes voces, recorrer los países participantes vertiginosamente, reconociendo  la influencia que ha ejercido y ejerce en el mundo nuestro idioma, latir en sus latidos, reconocernos en cada letra pronunciada, conoceremos las nuevas tendencias en la voz de estas maravillosas escritoras que nos acompañan”, dijo Matias. 

Posteriormente, el escritor Rafael Arráiz Lucca leyó una semblanza de la poeta Luz Machado. El poeta Edgar Vidaurre compartió el proemio de un libro digital de Machado (de Editorial Diosa Blanca), que se obsequiará a los participantes. 

A propósito de la participación de ambos escritores, Gonzalo Arnao Machado, hijo de la poeta bolivarense, manifestó, en nombre de su familia, su gratitud y complacencia por la organización y calidad del evento que rinde honores al legado de su mamá “Se marca el sólido inicio de una justa reivindicación al mérito dormido de una vida dedicada a los valores de la familia, la profesión y  el país. Nos sumamos íntegramente a la elevada valoración que hace el doctor Arráiz Lucca de la irrupción temática y expresiva. La sólida cultura intelectual venezolana que se reinicia en el más alto nivel con la obra de Andrés Bello, ha sabido adquirir el mejor conocimiento más diverso, gracias a nuestra posición geográfica del país y que se ha desarrollado  en los siglos  XIX y XX, cuando Luz Machado hace un aporte de importancia hemisférica”, indicó. 

Las escritoras pueden reconstruir el mundo

La escritora puertorriqueña María Juliana Villafañe presentó a su colega española Elia Barceló, a quien correspondió dictar la conferencia magistral del encuentro desde Austria, donde reside. En un discurso elogiado y aplaudido por los asistentes, Barceló desandó los pasos de las mujeres desde la prehistoria hasta nuestros días. Comenzó celebrando la posibilidad de conectarse, gracias a la tecnología,  desde lugares remotos y a través de una pantalla, como tantas veces lo anticiparon obras del género que tan bien representa.

“Ahora estamos conectadas, nos leemos unas a otras, nos conocemos, nos apoyamos, nos rebelamos cuando nos invitan a un festival, una feria, cualquier evento y nos damos cuenta de que no hay más mujeres invitadas; proponemos nombres femeninos cuando tenemos ocasión de estar en la lista de personas que sugieren candidatos para premio. Hemos descubierto que no estamos solas y que juntas somos más fuertes, que ser artista o científica o cualquiera de las cosas que los hombres se habían reservado para ellos no es una excepción, que somos muchas las que llevamos dentro la fuerza creadora y que si nos apoyamos llegaremos más lejos y formaremos a las siguientes generaciones de mujeres”, dijo y mencionó una de las palabras que más resuena en estos tiempos: sororidad. 

Pero advirtió que esa unión no es un regalo caído del cielo y tampoco es evidente para muchos: “Todas hemos recibido con horror la noticia del triunfo de los talibanes en Afganistán y nos hemos dado cuenta de lo precaria que es la situación de las mujeres (...) En muchos países, hoy en día, en pleno siglo XXI, las mujeres siguen aplastadas, sin derechos civiles, sin posibilidad de decidir sobre sus propias vidas, ni siquiera sobre sus propios cuerpos. Son tratadas como objetos, como enseres domésticos, son compradas, vendidas, regaladas, son golpeadas, violadas, humilladas, se les prohíbe salir a la calle, tratar con otras personas, estudiar, asomarse a la ventana, hacer ruido al caminar, hablar, reírse (...)”, arguyó.

Con base en experiencias propias y ajenas, recordó que la mujer ha sido relegada y encasillada en distintas profesiones y oficios. “Se habla de literatura de mujer, pero de literatura a secas, literatura universal, cuando es hecha por hombres. Las pintoras de primera fila siguen cobrando menos, las escritoras en muchos casos siendo editadas en colecciones de mujeres, infrarrepresentadas en coloquios y otros eventos, cuanto más importante el evento, menos escritoras, ni hablar de los premios.  Los premios de ciencia ficción estadounidenses, los más prestigiosos, han sido concedidos a una gran cantidad de mujeres, (y) ha habido muchas voces protestando porque las mujeres están acaparando todas las categorías, pero a ningún hombre le había parecido raro hasta ahora, y año tras año, que todos los ganadores fueran nombres masculinos. Las escritoras somos imparables y hemos venido a quedarnos, estamos aportando a la literatura, y por tanto al mundo, a la comprensión del mundo, la mitad que faltaba, la que los hombres no habían sabido o querido ver”.

Barceló recordó que las pocas protagonistas literarias a lo largo de la historia han sido creaciones masculinas “y sus sentimientos y aspiraciones son las que los autores quisieron poner en ellas, suponiendo qué deseaban o sentían, unas veces con más aciertos, otras con menos”. Sin embargo, recalca que ahora somos las mujeres quienes aportan su propia visión del mundo también al crear personajes masculinos o al tratar temas que en muchas ocasiones ellos pasaron por alto por no considerarlos relevantes y por tanto no aptos para la literatura y no se refiere solo a temas derivados de la maternidad porque las mujeres escriben en todos los géneros. 

“Somos tan dulces y delicadas como nos apetece y tan brutales y explícitas como queremos. Una buena profesional saber qué es lo que requiere la materia narrada y el narrador o narradora escogida. Nos dedicamos a la narrativa, a la poesía, al teatro, al cómic, al guión, escribimos thriller, ciencia ficción, novela negra, novela intimista, novela romántica, historia, de terror, cualquier cosa que nos estimule. Las escritoras estamos ahora en posición de hacer o al menos intentar construir una utopía, de fabular sobre cómo sería nuestro mundo si permitiéramos que entrara en él la esperanza, un mundo de equidad, de libertad, de trabajo común para alcanzar metas comunes como pueden ser la supervivencia de nuestra especie con un planeta cada más envenenado, la convivencia pacífica entre sociedades y culturas y la erradicación del hambre y la pobreza, metas que deberían importar por igual a hombres y mujeres”, argumentó.

Está consciente de que esto no se hace solo escribiendo, sino dejando rastros que permitan proyectar los cambios deseados en sus respectivas obras por medio de la lengua como herramienta, placer y disciplina. Sugiere despojarla de toda rémora machista, cambiar expresiones racistas, humillantes u ofensivas por una lengua respetuosa, incluyente, real:

“Las escritoras podemos contribuir, más que otras profesiones, a crear una lengua más acorde a la realidad que estamos consiguiendo y que queremos lograr para el futuro y con esa lengua crear obras que muestren nuestras preocupaciones y anhelos contribuyendo así a estimular la reflexión de nuestras lectoras y lectores. Para eso se inventó la literatura, para crear realidades que no solo se quedan quietas sobre el papel en el que fueron escritas sino que salen de las páginas para entrar en los cerebros y los corazones de quienes las leen y hacerse realidad en el mundo”, concluyó. 

Acerca de Luz Machado

Luz Machado, la poeta venezolana homenajeada en esta XIV edición de Eide, nació en Ciudad Bolívar en 1916 y falleció en Caracas en el año 1999. Fue periodista, poeta, ensayista y diplomática. Co-fundadora del Círculo Escritores de Venezuela. Utilizó el seudónimo Ágata Cruz para firmar parte de sus escritos. Autora de los libros Ronda (1941), Variaciones en tono de amor (1943), Vaso de resplandor (1946), Poemas (1948), La espiga amarga (1950), Poemas (1951), Canto al Orinoco (1953), Sonetos nobles y sentimentales (1956), Cartas al señor Tiempo (1959), La casa por dentro (1965), Poemas sueltos (1965), Sonetos a la sombra de Sor Juana Inés de la Cruz (1966), La ciudad instantánea (1969), Retratos y tormentos (1973), Soneterío (1973), Palabra de honor (1974), Poesía de Luz Machado. Antología (1980), A sol y a sombra (1992) y Libro del abuelazgo (1997).

 

Información cortesía: Alessandra Hernández

Inauguración del XIV Encuentro Internacional de Escritoras, por primera vez en formato digital